Estado del malestar
Nos habíamos quedado al final de la segunda guerra mundial.
En la década de los años treinta, Estados Unidos había pasado de ser un país sumido en una profunda crisis social, política y económica, a convertirse en la primera economía del mundo.
La guerra supuso el hundimiento de toda la infraestructura del continente europeo, mientras que Estados Unidos quedó libre de la devastación en territorio propio, aunque tuvo que pagar una factura muy pesada en vidas humanas y de recursos.
Pero, ¿Cómo puede una guerra ser causa de bienestar económico?

La guerra solamente, no. En este caso, Estados Unidos se convirtió en la fábrica del mundo occidental. Después de la segunda guerra mundial, Europa fue regada por el capital estadounidense, el llamado Plan Marshal. Que no fue sino una colosal inversión de Estados Unidos, que le revirtió de nuevo, pues toda la manufactura occidental se producía en este país, y durante las décadas posteriores a la segunda guerra mundial, las fábricas de Estados Unidos funcionaron a tope.
Pero eso solo no explica que a finales de los sesenta, la sociedad norteamericana era la más rica del mundo.
En el episodio anterior habíamos hablado del New Deal. Sin esto, no habría habido este despegue económico. Recordemos que el New Deal proponía una intervención del Estado en todos los sectores económicos. La economía seguía siendo capitalista, pero el Estado había limitado la capacidad de intervención de los bancos, y había establecido unos márgenes de juego a las empresas, al tiempo que se establecía una fiscalidad muy alta para las clases más pudientes, y determinaba unos salarios altos para la clase trabajadora. Los multimillonarios, pagaban hasta un noventa por ciento sobre las ganancias netas.
El clima de guerra había favorecido la aceptación por parte de todos los sectores económicos de las normas impuestas por el Estado. Nadie protestó cuando se limitó la capacidad de maniobra de las grandes empresas y los bancos y se elevó la tasa impositiva a las clases altas, y se subieron los salarios, y el estado centralizó la producción de material de guerra.
El caso es que la fórmula tuvo tanto éxito que se adoptó también en Europa: En el capítulo anterior hablábamos del informe Beveridge, que trazaba las líneas maestras del estado del bienestar.
Esto estuvo vigente durante varias décadas. Hasta que, la primera crisis del petróleo en los años setenta, hizo despertar al león capitalista, que permanecía enjaulado por las políticas del bienestar que tan bien habían funcionado en el mundo occidental.
A partir de los setenta, el capitalismo comienza su ofensiva ideológica. Cito a dos representantes de esta tendencia: Milton Friedman y Von Hayek. Estadounidense el uno, y austríaco el segundo. Friedman, profesor de economía en la universidad de Chicago, criticó al Estado como el gran mal de la economía, alegando que los mercados deben de funcionar según las propias leyes, y que la intervención estatal no hace más que frenar el desarrollo de la economía. Había nacido el neoliberalismo, es decir, la versión más dura del liberalismo clásico.
Era lo opuesto al modelo que había conseguido las mayores cotas de bienestar de toda la historia de la humanidad. Nos podemos preguntar: Si había funcionado tan bien, por qué lo cambian? Había funcionado bien para la gran mayoría, pero los privilegiados habían perdido poder y recursos, aunque seguían siendo muy ricos. Por eso se cambió algo que tan buenos resultados había cosechado.
Los teóricos de la escuela de Chicago, los llamados “Chicago Boys”, fueron quienes inspiraron las políticas económicas del golpe de estado de 1973 en Chile. Todas las empresas públicas fueron vendidas a multinacionales estadounidenses.
Esto lo cuenta muy bien Noemi Klein en el libro que pongo en la descripción, y el video resumen del mismo. Quienes pagaron las consecuencias del experimento fueron las clases populares y las clases medias. Quienes se beneficiaron fueron indudablemente los más ricos. La receta se impuso también en Brasil, Argentina, Uruguay; Bolivia, Perú… en fin, en toda América Latina. Siempre por medio de golpes de estado y dictaduras afines a los intereses norteamericanos.
En 1980 fue Margareth Thatcher quien revirtió la fórmula del estado del bienestar en Gran Bretaña, y llevó a cabo una amplia operación de privatización de empresas públicas, como los ferrocarriles. La Sanidad pública también sufrió grandes mermas. Recordemos que durante años los británicos venían a España a hacerse curar, porque aquí sí funcionaba la fórmula de la sanidad pública. Aunque los aliados del poder financiero también hacen lo que pueden en nuestro país, para dinamitarla en beneficio de la privada.
En Estados Unidos el desmantelamiento del New Deal lo comenzó Ronald Reagan, un actor mediocre y sin formación política, pero que sabía contar chistes con gracia. Fue aupado a la casa Blanca por la oligarquía yankee para impulsar una amplia maniobra de desregulación, como llaman los neoliberales al desmantelamiento del estado.
¿El resultado?: El sueño americano se ha convertido en una pesadilla. Basta dar un paseo por ciudades como Los Ángeles, San Francisco, e incluso Washington, para ver miles de personas viviendo en las calles en tiendas de campaña. Según Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, la mitad de la población norteamericana vive en situación de precariedad, entrampada por hipotecas para pagar la vivienda, y los seguros médicos, que son los más caros y tramposos del mundo.
El país que fue la envidia del mundo se ha convertido en una sociedad fallida, donde manda el capital. El paroxismo de la decadencia de Estados Unidos es el esperpéntico personaje que se encuentra en la Casa Blanca en este turbulento año dos mil veinticinco.
Esto es el resultado de la aplicación de esas políticas neoliberales, en las que se confía a los mercados las riendas de la economía. A lo largo de los ochenta y noventa, las grandes corporaciones se han encargado de dinamitar todo el entramado legal que llevó a Estados Unidos a la cumbre del éxito y del bienestar. Estados Unidos es ahora un imperio en decadencia, con una deuda astronómica, que jamás podrá pagar.
La élite económica de ese país es más rica que nunca, y la clase trabajadora, más pobre que nunca, y el país está al borde de la bancarrota. Esto es así en todo el mundo occidental.
En contraposición tenemos a China, que ha apostado por una economía fuertemente centralizada, aunque con una gran autonomía del sector privado. Digamos de paso, que uno de los fundamentos de este éxito son los enormes recursos dedicados a la educación. Cada año salen de las universidades chinas centenares de miles de ingenieros altamente especializados.
En los videos y bibliografía situada en la descripción hay muchos datos relacionados con el tema, que solo hemos insinuado.
En conclusión: La historia demuestra fehacientemente que las políticas distributivas son mucho más eficientes que las neoliberales, aunque los poderes financieros cuentan con una pléyade de medios altamente subvencionados que les ríen las gracias y les hacen la ola. Así que, cuando veas que alguien propone la reducción del Estado, y dejar al mercado seguir sus leyes, ten por seguro que te está vendiendo la moto, y que trabaja, quizá sin saberlo, para la minoría privilegiada que rige el mundo. Siempre ha sido así. Basta echar un vistazo al siglo XX. Pero para eso hace falta leer, estudiar, investigar. Esto es más difícil que repetir idioteces escuchadas en tik tok.
En definitiva, el neoliberalismo plantea un regreso al siglo XIX, eso sí, con más tecnología. Con el señuelo de la libertad de mercado, se impone poco a poco la tiranía de los que pueden pagarse sus derechos, sobre quienes solo cuentan con su trabajo. Acuérdate de que los papas siempre han estado en contra de esto, especialmente el Papa Francisco. Por algo será.
LA TEORÍA DEL SHOCK:
Noemi Klein estudia la forma cómo el neoliberalismo impuso sus recetas en la dictadura de Pinochet.
https://www.casadellibro.com/libro-la-doctrina-del-shock-el-auge-del-capitalismo-del-desastre/9788449320415/1159642?campaignid=17496927113&gad_source=1&gad_campaignid=17347605992&gbraid=0AAAAAD_iqzeZFEfY5Dg6sSoIGGANK3j3s&gclid=CjwKCAjwr8LHBhBKEiwAy47uUneGKTR-qSPJ0bSaBz8wL1nLLA-qbAoDOdaDu0eMapYux2iymQCKaxoCZx0QAvD_BwE
Video sobre este tema:
https://www.youtube.com/watch?v=c38Rb4KnA38
El documental presenta el auge y declive del capitalismo estadounidense.
https://www.youtube.com/watch?v=pL2rSL9Czr4
Jeffrey Sachs analiza en su libro los mecanismos de la desigualdad en un mundo globalizado, y sus alternativas.
https://www.google.es/books/edition/El_fin_de_la_pobreza/GgXm924XaWMC?hl=es&gbpv=1&dq=jeffrey+sachs+el+fin+de+la+pobreza+pdf&printsec=frontcover
Magnífico video para entender la crisis de 2008. Es largo, pero muy esclarecedor:
https://www.youtube.com/watch?v=hC6Zq3Pp_3s
Stiglitz, premio Nóbel de economía analiza los mecanismos por los que la minoría financiera acumula a costa de la inmensa mayoría.
https://www.casadellibro.com/libro-el-precio-de-la-desigualdad/9788466327817/2253621?srsltid=AfmBOoqmEmHnkqFmPUzyiX-6-pxYOGnnClUR3eLsUkB7RYh8KzMniAI0
